El Pastor “Perfecto”

Cuando una iglesia se queda sin pastor y un comité comienza la difícil tarea de llenar ese vacío, todos buscan al pastor “perfecto”,  es decir, un hombre altamente calificado, conocedor de la Palabra de Dios, lleno de carisma, saludable, y amable con todos. Sin embargo, si miramos al hombre que el Apóstol Pablo escogió para pastorear la iglesia que el fundó en la ciudad de Éfeso, vemos que este hombre no cumplió con la mayoría de estas características. Lo que es más, él ni siquiera había sido incluido en la lista de candidatos de la mayoría de nuestras iglesias en el siglo 21.

El Apóstol Pablo conoció al joven Timoteo, durante su segundo viaje misionero, cuando regresó a visitar la iglesia que había fundado en la ciudad de Listra. Allí los hermanos de la congregación hablaron bien de Timoteo y Pablo lo invitó a formar parte de su equipo misionero. Cuando Timoteo accedió, lo primero que hizo Pablo fue circuncidarlo porque aunque su madre y abuela eran una judías piadosas, su padre era Griego y el Apóstol no quería que Timoteo llegara a ser una piedra de tropiezo para los judíos incrédulos a los que él estaba predicando.

Sin duda, Timoteo aprendió mucho de su mentor, quien llegó a amar a Timoteo como si fuera su propio hijo y habló de él con mucho respeto en su carta a la iglesia en Filipos (Filipenses 2:19-24.) En seis de sus epístolas Pablo incluye a Timoteo en la salutación como su co-autor.

Durante su cuarto viaje misionero, Pablo le pidió a Timoteo que fuera a Éfeso con una misión muy especifica: “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina”. (1 Timoteo 1:3). Pablo y Timoteo habían invertido casi tres años de sus vidas enseñando en la ciudad de Éfeso, una ciudad prominente en Asia Menor, y aparentemente unos falsos maestros se habían infiltrado en la iglesia. Pablo no pudo ir personalmente así que envió a Timoteo a esta congregación para prevenir que estos hombres malvados echaran a perder todo el trabajo que ellos habían realizado en esa iglesia.

 

¿Que clase de hombre era Timoteo?

  1. Era joven y Pablo le advirtió que no dejara que otros lo intimidaran por su edad. “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. (1 Timoteo 4:12)
  2. Era enfermizo, dado a frecuentes enfermedades estomacales y el Apóstol le aconsejó que tomara un poco de vino como medicina. “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”. (1 Timoteo 5:23)
  3. Era temeroso por lo que el Apóstol Pablo le escribió diciendo “ Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (2 Timoteo 1:7).

No sabemos con seguridad cuando fue que ocurrió, pero aparentemente Timoteo fue encarcelado por un tiempo después de que Pablo le escribiera al joven Timoteo, según leemos en Hebreos 13:23 “Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo con el cual, si viniere pronto, iré a veros”. Gracias a Dios fue liberado de la cárcel, pero Timoteo sufrió de manera personal por el Evangelio al igual que su mentor, el Apóstol Pablo.

En resumen, aunque Timoteo era joven, enfermizo y temeroso, se convirtió en un valiente defensor de la Palabra de Dios contra falsos maestros que se habían infiltrado en la iglesia y era un hombre en quien el Apóstol Pablo confiaba completamente.

Al celebrar el Mes de Apreciación del Pastor, recordemos que nuestros pastores son seres humanos con algunas de las mismas flaquezas que tenía el Pastor Timoteo, pero en su mayoría, ellos son defensores y maestros de la Biblia y eso es lo que tiene el mayor peso. No busque un pastor “perfecto” porque Dios se deleita en escoger personas frágiles y pequeñas para hacer cosas grandes. Como dijo Martín Lutero, líder de la Reforma Protestante, “Dios puede pintar una línea recta con un palo torcido.”