El Milagro

El pronóstico para el sábado 30 de abril, 2016 en Houston era desalentador: tormentas eléctricas con 4-8 pulgadas de lluvia, advertencias de inundación y la posibilidad de tornados. ¿Que haríamos? Dos años antes habíamos escogido esa fecha para celebrar el 25 aniversario de Radio Amistad y estuvimos orando junto con todos los oyentes para que Dios nos diera un día agradable. El Festival de la Amistad (nombre que se escogió para el evento) sería todo al aire libre y la lluvia echaría todo a perder.

A raíz de un pronóstico tan perturbador, la ciudad de Houston anunció el viernes que quedaban canceladas sus cuatro actividades para el sábado y muchos estaban llamando a la radio para preguntar si íbamos a cancelar el Festival. Ese viernes, 29 de abril hubo muchas llamadas telefónicas, conferencias y se propuso varias alternativas para rescatar el evento de un fracaso total. Pero al final del día se tomó la decisión de no cambiar los planes y confiar que se hiciera la voluntad de Dios.

Desde un principio, el versículo lema para el Festival fue Salmos 115:1 "No a nosotros, oh SEÑOR, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria por tu misericordia y tu verdad". Esta fiesta tenía el propósito de honrar a Dios por sustentar el ministerio radial durante 25 años y si Dios quería enviar tormentas para Su fiesta, El tenía todo el derecho de hacerlo. Pero si El quería cambiar el clima a última hora para que fuera un día soleado, también lo podía hacer. Dejamos todo en Sus manos.

Nuestra situación era semejante a la del pueblo de Israel cuando salió de Egipto. Dios los guió a la orilla del Mar Rojo sabiendo que estarían arrinconados cuando llegara el Faraón con su ejercito para pelear contra ellos. Los puso contra la espada y la pared y aterrorizados clamaron a Moisés quien a su vez clamó a Dios pidiendo Su intervención divina.

¿Estaba Dios en aprietos? ¿Había cometido un error al traerles por esa ruta? Al contrario, Dios lo había planeado con el fin de mostrar al mundo Su poder y aumentar la fe de Su pueblo. Nunca se imaginaron que Dios abriera un camino en el mar por el cual pasaran en seco. Era algo sin precedentes y nadie lo esperaba. A la vez que ellos cruzaban por en medio del mar, el Señor les sirvió de retaguardia en forma de nube bloqueando el paso a los egipcios hasta que todo el pueblo hubo cruzado. Después retiró la nube y abrió paso al enemigo con el fin de ahogarlos a todos en el Mar a vista de los Israelitas.

Moisés escribió un canto acerca de este rescate milagroso que aun se entona en las sinagogas judías y lo seguiremos cantando por toda la eternidad. Dios recibió y sigue recibiendo gloria por ese increíble milagro. El creó una situación imposible de resolver humanamente para que quede claro quién obró.

El 30 de abril comenzó con lluvia pero duró solo unas horas y para las 9 de la mañana había salido el sol y no quedaba rastro de tormenta eléctrica. Todos se maravillaron de la manera milagrosa que Dios obró al cambiar un pronóstico tan gris y dejar en su lugar un día despejado, agradable y perfecto.

Dios se deleita en hacer lo imposible para recordarnos que Él es el Todopoderoso ser quien dice en Jeremías 32:27, "He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?"

Los meteorólogos no cometieron un error. Dios permitió que hubiera la amenaza de tormentas eléctricas para después desviar esas tormentas y dejar un día claro. Él lo hizo para recibir la gloria y la recibió.

Todos los que llegaron al Festival  hablaban de lo que Dios había hecho en respuesta a la oración. Ese milagro preparó los corazones de muchos para escuchar de otro milagro que Dios hizo hace 2000 años al resucitar al Señor de los muertos para rescatar a toda la humanidad del infierno.   Muchos pusieron su fe en el Señor Jesucristo el día 30 de abril recibiendo en su vida el milagro de la salvación. ¡A Dios sea la gloria!