El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán." (Mateo 24:35) (NVI)

Un agente viajero se encontraba solo y triste en la habitación de su hotel; no había tenido mucho éxito en sus ventas y se sentía muy desanimado. Tal era su desilusión que pensaba en suicidarse. Entonces vio una Biblia sobre la mesa, la abrió y la leyó durante varias horas. En ella encontró esperanza y fortaleza para comenzar una nueva vida. Los que buscan la dirección de Dios por medio de su Palabra podrán enfrentarse con los problemas de cada día y crecer espiritualmente.

El poder eterno de La Palabra de Dios se percibe desde las primeras páginas del libro de Génesis. La frase: "Y dijo Dios," (RVR1960) nos describe el poder creador y sustentador de la Palabra de Dios. Ninguna religión, filosofía o sistema político pueden infundir vida eterna como la Palabra de Dios. Dios usa su Palabra para traer a la existencia lo que no existía. Su poder creador trasciende el tiempo y el espacio y el espacio. De hecho, es eterno porque emana de la boca del Dios eterno.

Jesús nos recuerda que el cielo y la tierra son creaciones temporales, que cumplen un propósito limitado de tiempo y espacio. Sin embargo, su mensaje tiene vigencia eterna. Al meditar en esta realidad, Jesús nos enseña la importancia de estudiar y entender Su Palabra porque esto es lo que finalmente nos prepara para la eternidad. Nuestra mente y espíritu se renuevan con el estudio sistemático de La Palabra de Dios. Las matemáticas y las ciencias acabarán, pero la Palabra de Dios continuará por la eternidad en nuestros corazones.

Jesús dijo a los judíos religiosos: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida." (Juan 5:39,40) (RVR1960)  Los líderes religiosos del tiempo de Jesús entendían que las Escrituras producen vida eterna, pero no entendieron que ellas apuntaban a la fuente de la vida eterna que es Jesús. Jesús les enseña que es necesario confiar en El para obtener la vida eterna. Jesús es el Verbo de Dios (La Palabra Encarnada), y todo aquel que viene a El tiene vida eterna.