Bástate mi gracia

"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad." 2 Corintios 12:9 (RVR1960)

 

Cuando era joven pensaba que todas las cosas que pedíamos a Dios con fe las recibiríamos.  Pero cuando comencé a estudiar las verdades de las Sagradas Escrituras me di cuenta que debemos orar de acuerdo al plan de Dios para nuestras vidas. No todos los creyentes experimentamos las mismas pruebas, ni todos servimos al Señor de la misma forma. Dios ha establecido para algunos, pruebas que no todos somos capaces de soportar. Dios usa la oración para llevarnos a conocer Su plan soberano para nosotros.

En Las Escrituras encontramos grandes hombres y mujeres de Dios que fueron probados de una manera especial. Job fue un padre y líder espiritual modelo. La Biblia establece que Job ofrecía holocaustos por sus hijos de manera cotidiana. (Job 1:5) Job, siendo un hombre "recto e intachable," recibió un ataque mortal y satánico sin precedentes. Dios permitió que Satanás quebrantara a su siervo Job. Sus hijos murieron, sus posesiones materiales fueron robadas, sus amigos lo acusaron de pecado, y su mujer le pidió que maldijese a Dios.

En medio de todo esto Job se mantuvo aferrado a su inocencia y a su fidelidad hacia Dios. Su oración fue tal que exclamo: "He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré; No obstante, defenderé delante de Él mis caminos," (Job 13:15) (RVR1960) Dios fortaleció la fe de su siervo Job, y no permitió que Satanás lo destruyese. Al final de la historia notamos que Dios atendió la oración de Job. (Job 42:9)

El apóstol Pablo, fue gran instrumento en las manos de Dios, que fue llevado a la presencia gloriosa de Dios, y vio y escuchó cosas que no le fueron permitidas compartir con nadie.  Esto podría haber causado orgullo espiritual en Pablo, pero Dios en Su plan puso un aguijón en la carne para que lo mantuviera humilde. Pablo rogó a Dios que lo librase de este continuo dolor, pero Dios se lo dejó. Dios le hizo entender a Pablo que Su gracia era suficiente para vivir y servirle con fidelidad.

En ambos casos Dios mantuvo Su plan eterno para cada uno de ellos. Dios nos enseña grandes lecciones cuando estamos listos para aceptar sus designios soberanos. La oración es un medio de comunicación con nuestro Padre celestial; en tanto que, las Sagradas Escrituras son Su medio de comunicación hacia nosotros. Nuestras oraciones deben ser de acuerdo a los principios eternos y al plan soberano de Dios para cada uno de nosotros. Cuidado con tratar de usar la oración para tratar de torcer el brazo de Dios. Él sabe mejor lo que mas nos conviene.