¿Donde “estamos Ud. y yo” en la Rebelión, el Ataque, la Búsqueda y el Encuentro de los culpables por un atentado?
Aunque Ud. no lo crea, somos protagonistas indirectos. Porque, aunque nos encontremos a miles de millas de Boston, - por ejemplo- los ojos de Dios recorren la tierra y ubican nuestro Corazón, dondequiera que estemos. En revelación “desnuda” de acción y pensamiento, mucho más clara que el reflejo del calor de un cuerpo oculto.
Dios nos encuentra debajo de la lona de un yate, en una cueva de pecado; el fondo de un abismo de mentiras, o en la cima de una Montaña plantada con poder. En Isaías 29:15 leemos: “!Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas! y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?”
Una ciudad paralizada por orden de Dios, lucirá más vulnerable que Boston, 26 horas después que la policía divulgara imágenes de los dos jóvenes chechenios. Ellos hicieron de la meta, un final para 3 personas y mutilaron los sueños a 176, el lunes 15 de abril del 2013. Lo que siguió fue un rastro de sangre que se perdió al caer la noche. Pero, justo cuando los primeros residentes empezaron a moverse afuera de sus casas, el ”viento” levanto la carpa y se terminó la cacería.
La celebración y el júbilo desbordado tras la captura, obliga a seguir preguntando donde estamos en momentos así. ¿Que actitud tomamos? Damos simple vuelta a la página y nos embriagamos con la falsa seguridad, hasta que vuelvan a encenderse las alarmas. ¿O buscamos el rostro de Dios, pensando en la fragilidad del mundo que vivimos…? Era viernes en todas partes del mundo y aunque en pequeñas Iglesias se trabaja con los jóvenes, muchos quedan expuestos esa noche, porque en la sociedad actual, también los padres se “desaparecen” para festejar… Indiferentes, a lo que en oculto se destapará mañana.
Esta vez le volvió a tocar al deporte, vestir el uniforme con los colores de la tragedia, a causa de la violencia. Ataque cobardemente planificado para una masacre, que solo Dios pudo reducir en magnitud; pero no en dolor. El factor tiempo entre cada explosión y la magnitud de su alcance, evitó lo peor. Porque Dios está en control siempre y está llamando a esta nación a buscar el arrepentimiento. La disipación y el ocio, están rebasando el tiempo de lectura de la Biblia. Se incrementan las sillas vacías en las iglesias, pero se multiplican los ladrones y asesinos encubiertos del tiempo de oración. Se pasa menos tiempo con Dios, pero no se puede soltar el sofisticado celular y sus tentáculos de perversión.
“En su angustia me buscarán”. Así está escrito en el libro de Oseas, Cap 5, 6. “Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro”. “Venid y volvamos a Jehová, porque él arrebató, y {nos}curará; hirió, y nos vendará”.
Sea cual sea la identidad, la bandera, ideología, edad, armamento y propósito de los autores de atentados, ellos, solo son instrumentos del descarrilado de la fe: Satanás y su obra de maldad. “Pues ya en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios…” 1a. Corintios 1:30.



