Estaba desesperada. Su hija era atormentada por un demonio y nadie la había podido ayudar. Esta madre vivó en la época en que Jesús estaba en la tierra, y había oído de sus milagros. ¿Podría Jesús ayudar a su hija? Mas aún, ¿quisiera Jesús ayudarle? Ella no era judía y ni siquiera vivía en Israel. Ella era de Fenicia, un país vecino a Israel cuyas ciudades principales eran Tiro y Sidón. Los griegos habían conquistado a Fenicia así que el idioma oficial en este país era griego.
Un día, Jesús decidió tomarse unas vacaciones y se fue a la región de Tiro y Sidón. Es la única vez durante su ministerio público que Jesús salió de la tierra de Israel. En Marcos 7:24 leemos, "Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón." Si miramos un mapa, la región de Fenicia esta al noroeste de Galilea sobre la costa Mediterránea. (Vea mapa) Aparentemente, Jesús necesitaba un descanso de la constante demanda de su atención como predicador, consejero, y doctor. Leemos de sus intenciones en el siguiente versículo. "Entró en una casa, y no quería que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse. Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies."
Pobre Jesús. No habría descanso para Él, aún en Fenicia. La conversación que Jesús tiene con esta madre desesperada es curiosa. A simple vista, parece que Jesús es muy duro con ella. En primer lugar, la ignora por completo aunque le estaba gritando "Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada." (Mateo 15:21). Sus gritos molestaron a los discípulos de Jesús a tal punto que le pidieron a Jesús que la despidiera. Fue entonces que Jesús se dirige a ella por primera vez diciendo, "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel."
Jesús aparenta ser duro con ella. ¿Que problema tendría con ayudar a esta pobre madre desesperada? ¿No ama Dios a todos por igual? ¿Por qué le dice a esta mujer que solo vino a ayudar a los Israelitas, su propio pueblo? ¿Qué del resto del mundo? Lo que aparenta ser dureza por parte de Jesús, realmente es una prueba para ver si la mujer tenía una fe genuina. Ella se había dirigido hacia Jesús como el "Hijo de David" lo cual es un título que significa el "Mesías", el tan esperado libertador del pueblo de Israel. Pero Jesús quería ver si ella realmente creía en Jesús como su propio "Mesías."
La madre le dice, "¡Señor, socórreme!" Una vez más, la respuesta de Jesús nos sorprende. El dice, "No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros." El término "perros" es uno que los judíos de esta época comúnmente usaban para referirse a los gentiles. Los musulmanes hoy en día también usan esta palabra para referirse a los infieles. Aunque parece a simple vista que el Señor la estaba insultando, en verdad, la estaba probando de nuevo para ver si ella estaba dispuesta a convertirse de su religión pagana y abrazar por completo la fe cristiana. ¿Seguiría esta madre el ejemplo de otra extranjera, Rut la Moabita, que dijo a su suegra, "Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios.?" (Rut 1:16)
Sin duda, esta mujer sirofenicia conocía muy bien el título "perro" y no se ofendió. Ella aceptó ese apodo y usó esa ilustración para rogar que tuviera compasión de ella, aunque fuera una extranjera. Dijo, "Sí, Señor; pero aun los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos."
En su respuesta, esta mujer esta diciendo que ella esta dispuesta a humillarse y aceptar la fe judía como suya. Los judíos son los amos y ella, siendo griega, es como animal inmundo que quiere recibir la bendición que viene de la fe en Jesús como su Señor y Salvador.
Jesús queda satisfecho con su respuesta y la elogia por su fe. Le dice, "Mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres." (Mateo 15:28) Dios esta buscando la misma fe en usted y en mi. El nos prueba para ver si realmente creemos que El es quien dijo ser y si estamos dispuestos a rendirnos por completo a El como Señor y amo de nuestras vidas. Jesucristo dijo en el siguiente capítulo (Mateo 16:24-25), "Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará."
¿Esta dispuesto usted a humillarse a los pies de Jesús como lo hizo esta madre valiente y creer en Él como su único Salvador? El lo esta esperando y Jesús promete no rechazar ninguno que viene con corazón sincero. Pueda ser que pruebe su fe para ver si es genuina, pero una vez que usted declara su lealtad incondicional para Jesús, el lo recibe con brazos abiertos. El no solo le salvará de sus pecados, lo cual es el regalo más importante, sino que también le ayudará con todos sus problemas. Esta madre llegó a casa y vio que su hija estaba libre de ese demonio que le había hecho la vida una pesadilla. Hará lo mismo por usted. Confíe en Él.


