Noviembre 2011 - Dando Gracias al Creador por el Oido

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Dolly Martin
Unas semanas atrás caí en cama con un virus estomacal de 24 horas. Durante los dos días de recuperación me puse a leer un libro devocional que he tenido por muchos años y siempre me inspira. No me decepcionó. Este libro publicado por Momentos de la Creación y titulado, Letting God Create Your Day (Dejando a Dios Crear su Dia) tiene interesante información que lo deja a uno boquiabierto y alabando al Señor por su obra magnífica de creación.
 
Una porción explicó como Dios les dio insolación a los pájaros negros de Europa para que pudiesen sobrevivir temperaturas de hasta 20 grados bajo cero (F). En vez de volar hacia el sur estos pájaros se arrollan en una pelota para protegerse de los elementos y conservar su energía.
 
Otro capítulo exalta las cualidades del apio el cual se ha comprobado que puede reducir la presión alta. También leí de la avispa sudamericana la cual Dios diseñó para que haga hasta 50 agujeros en el huevo de la dorífora para insertar sus propios huevos. Cuando nacen las avispas, se comen la dorífora y eso mantiene bajo control esta peste.
 
Pero el capítulo que más me impactó fue el que explica el diseño del oído. Dios ha hecho nuestro oído tan complejo que es capaz de escuchar muchos y variados sonidos y poder distinguir cada uno fácilmente. Por ejemplo, un músico sabe cuando su instrumento esta desafinado y sabe afinarlo para que haya armonía entre todas las piezas de la orquesta. ¿Alguna vez se preguntó como hace el oído para distinguir todos estos variados sonidos? 
 
La audición comienza con el oído externo que es diseñado con cuidado para reunir ondas sonoras y enfocarlas en el canal en la parte central más baja de la oreja externa. Ese agujero es un tubo que mide una pulgada y lleva el sonido al tímpano. Mientras el tímpano vibra con el sonido entrante, huesos especializados diminutos recogen las vibraciones. Uno de estos huesos cambia las vibraciones a presión hidráulica.
 
El sonido, ahora convertido a presión hidráulica, es enviado a la cóclea. Este canal óseo y enrollado es forrado con tejido que tiene cuatro filas largas de células de pelo. Una vibración tan pequeña como la anchura de un átomo moverá estos pelos. Cada movimiento del pelo causa un cambio en el potencial eléctrico de la membrana de la célula de pelo. Este cambio provoca una corriente que es transportada al nervio auditivo e interpretado como sonido por el cerebro. Cada uno de los pelos en la oreja responde mejor a una frecuencia específica.
 
Dios, nuestro creador podría haber hecho el diseño del oído menos complicado pero un diseño más sencillo nos hubiera privado de escuchar las sutilezas del canto de un pájaro o el susurrar de las hojas por una brisa suave.
 
Durante este mes de agradecimiento, démosle gracias a Dios por las cosas que hemos recibió como regalo de Dios cuando nacimos, incluyendo nuestra habilidad de oír. “Alaben la misericordia de Jehová y sus maravillas para con los hijos de los hombres.” Salmo 107: 21
 
Este Día de Acción de Gracias, seamos agradecidos por cada célula de pelo en nuestro oído que responde a una frecuencia diferente y nos permite gozar de un mundo de sonidos diferentes.