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El precio del oro ha subido en los últimos diez años y algunos especuladores han triplicado su inversión. Según el sitio www.goldprice.org, en Diciembre de 1998, el precio de oro estaba en menos de $300 por onza y el mes pasado estaba vacilando cerca de los $800 por onza.
El oro ha tenido valor intrínsico desde la creación del mundo. En el segundo capítulo de Génesis Dios nos informa que en las afueras del Jardín del Edén, en la tierra de Hávila, El puso depósitos de oro, y aparentemente era oro de alta calidad porque leemos que “el oro de aquella tierra es bueno.” (Génesis 2:12).
Me imagino que el oro dentro del cofre de los reyes magos era del “bueno” ya que se lo estaban regalando al creador del oro, el eterno Dios hecho hombre. La Biblia no dice cuanto oro le trajeron, pero no creo que fueran mezquinos en su ofrenda. Eran reyes con medios y no iban a traerle un regalito insignificante al Rey del Universo.
José era un carpintero y María era una jovencita sin oficio y ambos eran sumamente pobres. Cuando Jesús cumplió treinta y tres días ellos lo llevaron al templo para ofrecer la ofrenda de holocausto y el sacrificio de expiación requerido por la ley. La Palabra dice que dieron el sacrificio de los pobres (un par de tórtolas o dos palominos).
Probablemente los dos se quedaron boquiabiertos al ver los regalos lujosos y valiosos de los reyes. Seguramente nunca se imaginaron que tendrían el privilegio de recibir visitas tan prestigiosas. Cuándo se fueron los reyes, José y María seguramente pasaron horas hablando de esta visita real y sus regalos. ¿Qué harían con el oro?” Tal vez José pensó en comprar más herramientas para su micro empresa. ¿Habrá soñado María con comprar una casita?
No sabemos cuales fueron sus sueños pero lo cierto es que todos sus planes fueron interrumpidos cuando un ángel apareció en sueños a José diciéndole, “Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.” (Mateo 2:13)
La Biblia dice que inmediatamente tomó a su familia y se fue a Egipto. Sin duda, habrá tenido que usar parte o todo el oro que habían recibido para el viaje y la nueva vida en un país extraño donde no conocía el idioma ni las costumbres. Ese oro les habrá mantenido hasta que pudiera encontrar trabajo.
Aunque Dios escogió una familia humilde con pocos recursos para criar a Su Hijo, en Su soberanía puso en el corazón de los reyes magos el deseo de dar una ofrenda al bebé para proveer sus necesidades cuando tuvieran que salir del país huyendo del Rey Herodes.
Gracias a Dios los reyes no se pusieron a analizar si José y María supieran manejar el oro. Ellos simplemente dieron su ofrenda como parte de adoración al niño Dios sin preocuparse de cómo sería usado.
¿Que tal usted? ¿Ha dejado de dar su ofrenda a Dios por no confiar que la iglesia o ministerio no sabe manejar los fondos? Recuerde, su ofrenda es parte de su adoración a Dios. Al retener su diezmo u ofrenda, esta negando a Dios el honor y adoración que el merece y espera de usted. No sea negligente. “Pagad a todos lo que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Romanos 13:7) |