Y
vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa,
la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como
una novia ataviada para
su esposo.
Y
el muro de la ciudad tenía
doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles
del Cordero. Y me mostró un río de agua de vida resplandeciente como
cristal , que salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la
calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida,
que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol
eran para sanidad de las naciones.